De la tesis al libro: el desafío de la conversión

Por María E. Suárez Piccoli y Carlos A. Rodríguez.

En el marco de la Feria Internacional del Libro Universitario, tesistas analizaron el proceso de adaptación de un Trabajo Final al formato libro. Compartieron sus estrategias para reescribir, reestructurar y conectar investigaciones especializadas con públicos más amplios.

En la segunda jornada de la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU), se realizó el conversatorio Buenas Prácticas en la Conversión de la Tesis al Libro. Participaron del encuentro Ana Iliovich, Baal Delupi y Verónica Mendieta, tres tesistas entusiasmados por socializar sus experiencias en el pasaje del texto académico al libro.

La actividad fue moderada por Marcelo Casarín, quien desde 2001 dicta el curso de posgrado Redacción de Textos Académicos y Científicos en el Centro de Estudios Avanzados de la UNC. Fueron tres las preguntas articuladoras que propuso: ¿cómo fue el trabajo de reescritura que demandó la conversión?, ¿cuáles han sido las pérdidas y ganancias del proceso? y ¿cómo fue —o se espera que sea— la circulación, visibilidad y recepción del nuevo formato?

“En mi caso, fue todo ganancia”, así comenzó Verónica Mendieta su intervención. Ella es licenciada en Teatro, docente e investigadora en la Facultad de Arte y Diseño de la Universidad Provincial de Córdoba. En cuanto finalizó su escrito supo que era valioso y quiso embarcarse en el desafío creativo de convertirlo en libro. Su producción, como el nombre lo indica, es una experiencia personal sobre la investigación en Artes, campo de conocimiento “complicado” —reconoció—, ya que el propio artista es el investigador y “pone su cuerpo” para hallar los saberes. Por aquel motivo, Mendieta pensó en cómo transmitir su camino y materializar un aporte para los estudiantes de Artes. Más allá de exponer las conclusiones obtenidas, brinda herramientas y orientaciones para iniciarse en la investigación en el área. Lo innovador del nuevo formato, en soporte digital, es que plantea capas de lectura: “El libro es una invitación a hacer un viaje”, manifestó la autora. A través de la hipertextualidad se desarrolla una propuesta lúdica e interactiva, siempre en referencia a la tesis.

El tiempo y la ética en la reescritura de una tesis

La distancia entre la defensa de un Trabajo Final y la confección del libro puede ser beneficiosa o todo lo contrario. A Baal Delupi, doctor en Semiótica por la UNC y egresado del Programa de Actualización en Prácticas Artísticas y Política en América Latina por la UBA, el tiempo lo ayudó. Los meses que se sucedieron después de escribir su tesis posibilitaron apaciguar la extenuación por aquel proceso, reencontrarse críticamente con su objeto de estudio y  “proponer nuevas vías de acceso al texto”. Por el contrario, a Ana Iliovich le supuso un enorme reto.

La publicación de la psicóloga, docente y ex detenida del centro clandestino La Perla indaga las representaciones sociales construidas en torno a los sobrevivientes de los campos de exterminio durante la última dictadura militar argentina y el rol del Estado en esa operación. En la tarea de reescritura hubo decisiones sencillas, como suprimir el apartado metodológico, y otras arduas.

Fueron dos las preguntas claves que Iliovich y Lucía Budassi, quien formó parte de la labor de edición, se efectuaron durante el camino: ¿cómo actualizar los datos de un producto elaborado cinco años atrás? y ¿cómo presentar en el espacio público discusiones en torno al proceso de Verdad, Memoria y Justicia? ¿De qué manera no hacerlo? La solución que la autora encontró a la primera cuestión fue realizar una coda. Allí expone algunos sucesos destacados de los años transcurridos y de la actualidad. La segunda interrogante, de tipo ética-política, las acompañó hasta el manuscrito final.

Ejes fundamentales para convertir la tesis en libro

En el pasaje de la tesis al libro es necesario tener en cuenta ciertos aspectos: primero, supone un trabajo de reelaboración y reestructuración, donde hay pérdidas y ganancias, recortes e inclusiones.

Segundo, se debe pensar en los destinatarios deseados. Los expositores coincidieron en que el lector de la producción académica es el jurado evaluador. En cambio, un libro abre las posibilidades, permite dialogar con un público más extenso. Delupi lo resumió de esta manera: “La tesis tiene sus limitaciones en cuanto a llegada, el libro amplía los horizontes”. Sin embargo, propuso una pregunta: “¿Siempre queremos hablarle a un grupo amplio o queremos que nos lean los especialistas de nuestro campo?”.

La construcción del destinatario se vincula con un tercer aspecto, referido a las resoluciones estéticas y lingüísticas. Iliovich relató que su obra se enriqueció al incorporar testimonios y ejemplos en relación con los datos duros, propios de un texto académico. Estas decisiones plantean el problema de los géneros: ¿siguen vigentes o han muerto? La autora advirtió con respecto a su libro: “El género va a ser híbrido, porque no es una tesis, pero sí; no es un testimonial, pero sí; no es un ensayo, pero sí”. El objetivo fue “hacer un libro serio y sólido, pero leíble, amable, accesible”. En ese sentido, Casarín insistió en que establecer lazos con lectores no especializados es posible “sin resignar profundidad ni belleza”. Como expresó Ana Iliovich: “Transformar la tesis en libro es un trabajo complejo y hermoso a la vez”. Se trata de un proceso que trasciende el sentido personal para alcanzar un valor social porque, al superar las fronteras académicas, es posible expandir el debate colectivo.